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Si bien fueron los ingenieros de ENIAC, Mauchly y Eckert, los que pasaron a la historia, hubo seis mujeres que se ocuparon de programar la ENIAC, cuya historia ha sido silenciada a lo largo de los años y recuperada en las últimas décadas.
Clasificadas entonces como « subprofesionales » , posiblemente por una cuestión de género o para reducir los costos laborales, este equipo de programadoras destacaba por sus habilidades matemáticas y lógicas y trabajaron inventando la programación a medida que la realizaban.
En 1943, durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, las calculistas y supervisoras directas eran básicamente mujeres. Esto se debe a que por un lado, la Segunda Guerra Mundial fue un momento clave de la historia en lo que al empleo de la mujer respecta, ya que los hombres estaban reclutados en el combate y fueron las mujeres quienes los sustituyeron en el ámbito laboral.
Un ejemplo de ello son las nuevas organizaciones civiles y militares estadounidenses como la WAAC (Women’s Auxiliary Army Corps, Cuerpo Auxiliar Femenino del Ejército), WAVES (Women Accepted for Volunteer Emergency Service, Mujeres Aceptadas para el Servicio Voluntario de Emergencia, perteneciente a la Armada) y la AWVS (American Women's Voluntary Services, Servicios Voluntarios de Mujeres Americanas), que encaminaron a las mujeres hacia diversos empleos.
La prensa enfatizó la importancia de las máquinas en la guerra e hizo un llamamiento a las mujeres con conocimientos mecánicos para que se pusieran al servicio de la industria y del gobierno, bajo el lema «women wanted» (se buscan mujeres).
Por otro lado, las mujeres dedicadas a lo que hoy en día se considera programación, a diferencia del sector masculino, no aspiraban a un empleo profesional en niveles superiores sino que se conformaban con puestos de poco renombre en el mundo de la computación donde poder hacer uso de sus capacidades.
Según Herman Goldstine ( principal desarrollador del ENIAC) afirmó en una entrevista el 16 de noviembre de 1994, que fue el hecho de que las mujeres no aspirasen a mayores cargos lo que las convertía en el trabajador ideal.
Los hombres que trabajaban en programación no lo veían como una meta sino como un trabajo momentáneo para conseguir ingresos de forma rápida. Los programadores aspiraban a un empleo más valorado y se dedicaban a competir entre ellos, de modo que no ponían tanto esfuerzo y dedicación en su trabajo como las mujeres para las cuales la programación constituía su única oportunidad laboral.
En consecuencia, las mujeres eran más meticulosas y rápidas que los hombres en este trabajo y recibían un sueldo más modesto, por lo que su contratación suponía numerosas ventajas.
El grupo de programadoras del ENIAC estaba conformado por: Betty Snyder Holberton, Jean Jennings Bartik, Kathleen McNulty Mauchly Antonelli, Marlyn Wescoff Meltzer, Ruth Lichterman Teitelbaum y Frances Bilas Spence, quienes prácticamente no aparecen en los libros de historia de la computación, aunque dedicaron largas jornadas a trabajar con la máquina, utilizada principalmente para cálculos de trayectoria balística y ecuaciones diferenciales, contribuyendo al desarrollo de la programación de computadoras.
Cuando, posteriormente, la ENIAC se convirtió en una máquina legendaria, sus ingenieros se hicieron famosos, mientras que nunca se le otorgó crédito alguno a estas seis mujeres que se ocuparon de la programación.
Aunque las mujeres empezaran a ocupar puestos relacionados con la ingeniería y la ciencia en la Segunda Guerra Mundial, la discriminación por género en el trabajo seguía estando presente. El reconocimiento recaía únicamente en los líderes varones y las fotografías publicitarias rara vez mostraban las contribuciones de las mujeres.
Muchos registros de fotos de la época muestran la ENIAC con mujeres de pie frente a ella. Hasta la década de 1980, se dijo incluso que ellas eran sólo modelos que posaban junto a la máquina ( « Refrigerator ladies » ). Sin embargo, estas mujeres sentaron las bases para que la programación fuera sencilla y accesible para todos, crearon el primer set de rutinas, las primeras aplicaciones de software y las primeras clases en programación. Su trabajo modificó drásticamente la evolución de la programación entre las décadas del 40 y el 50.